Lunes, 30 de mayo de 2005
En los años 60 en pueblos de Extremadura y Andalucia, en esos pueblos de grande latifundios, los amos (los señorítos) eran dueños de vidas y hacienda. Los jornaleros del campo, estaban amordazados por el hambre y las penurias en que vivían con sus familias.
Su rabia y sus gritos de libertad, de lucha contra la opresión la descargaban trabajando.
Los años de la posguerra fueron muy duros para los asalariados del campo y sus familias, hasta que poco a poco fueron emigrando hacia países extranjeros, también a otras ciudades de España en las que la revolución industrial poco a poco se hacia realidad. No por ello dejaron de ser esclavos de otros amos, ni dejaron de vivir en la miseria. Solo tenemos que mirar hacia el pasado en las zonas mineras de Vizcaya, Asturias, etc.
Gracias a Dios aquellos años han quedado muy atrás, pero es bueno el recordarlos para que no vuelvan.
Dejad que el lobo degüelle con saña
y sin razón a la inocente oveja.
Dejad que el gañan rompa en el barbecho el arado
y embocé con rabia en la tierra su tan pulida reja.
Dejad que el pastor se deje olvidada en el aprisco
a la oveja coja y vieja,
Dejad que el jornalero hunda con rabia la azada,
esa azada con la que remueve las entrañas
de su madre la Tierra.
Dejad que con la pala voltee el estiércol
con el que la alimenta.
Dejad que despunte el pico con el que arranca,
raíces, desmenuza las piedras y la cayuela.
Dejad que el segador deje sin filo
la corva hoz con las que la mies siega.
Esa mies madre del pan de mesa ajena,
mesa, en las que él jamás se sienta.
Dejad que el leñador quiebre el asta del hacha
con la que corta la leña.
Leña que ahuyenta el frío del ajeno,
leña que a otros, sus cuerpos les calienta.
Dejad que el ama de cría amamante
a los hijos que vientre ajeno lleva.
Ese hijo ajeno que mañana será;
tirano y amo, de los que ella pariera.
Dejad que el lobo abuse de la oveja
más hermosa, más linda y más buena.
Pues al igual que el amo, a unas muerde
y a otras las deja con grandes desgarros
en el corazón y en su suave pelleja.
Lobos y amos; no lo hacen por la necesidad,
ni el hambre o deseo que ellos sientan.
Lo hacen, por el goce de sentirse que lo son,
los dueños y señores, de vidas y de haciendas.
Callad hombres del campo; jornaleros y gañanes,
peones, amas de crías, criadas, lavanderas,...
Callad, callad, callad que no despierte la fiera,
que duerme en la paz que en la solana reina.
Esa paz que asienta su base sobre el miedo
al hambre, que al obrero amordaza y apea.
Callad, cabreros, pastores, vaqueros y porqueros,
pues si muere una de las reses que le guardas,
tendrás que demostrarle que murió de puro vieja
y que para evitarle su muerte no pudiste, hacer nada por ella.
Además; para que el amo así lo crea,
le has de entregaras su piel intacta; sin mácula ni mella.
Y si el año ha sido bueno de pasto, de grano, de hierba...
si las crías estuvieron bien pagadas,
de ello, no veras tú ni una perra.
Callad, aceituneros, segadores, gañanes, peones,...
Callad, callad, callad.
Que la mudez que da el miedo al hambre,
es del amo su mejor aliada y compañera.
Con ella, tiene puesto a hombres y mujeres,
grilletes en sus pies, mordaza en su boca,
sordina en su alma y vendas en los ojos que no vean.
Callad, callad, callad, madres que tenéis hijas,
tan bellas, tan hermosas, alegres, lozanas y tan buenas.
No la mandes de día a los barbechos
y de noche que no salgan a las verbenas.
Que por entre las dehesas y verdes olivares,
a la grupa de nobles alazanes cabalgan
terribles alimañas y las feroces fieras.
Calla mujer, calla, que tu honra poco vale
si en ti pone los ojos aquel,
que por dehesas, prados y montes, cabalga.
Calla, calla, calla...
Por: Antonio Rodríguez Sánchez | Mi Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora de un prejubilado cuyas aficiones son: senderismo, mountain bike, fotografía, poesía. En definitiva LA VIDA con mayúsculas. Podréis encontrar otras publicaciones del autor en la Red, simplemente escribiendo rodriguezrodri en un buscador.
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