Miércoles, 08 de junio de 2005

BUSCANDO A MI DIOS AMADO



BUSCANDO A MI DIOS AMADO.

Un día yo me propuse
buscar a mi Dios amado.

Yo le buscaba en el Cielo,
Poderoso y lejano.
Pero allí no lo encontré.
Lo encontré en tierra de nadie,
siendo un hombre pobre,
desvalido y muy cercano.

Yo he buscado a mi Dios,
lo buscaba rico y de testa coronado.
Pero a sí no lo encontré.
Lo hallé siendo un niño,
en un establo acostado.

Yo buscaba a mi Dios,
en castillos y palacios,
por cortesanos obsequiado.
Pero a sí no lo encontré.
Lo encontré en las aldeas,
en los pueblos más lejanos,
por los caminos andando.
Caminaba con los humildes
y los mendigos a su lado.
Él, caminaba muy solo
por todos acompañado.

Lo encontré con campesinos hablando,
llorando con las viudas
y liberando al esclavo.

Yo he buscado a mi Dios,
en grandes Templos orando,
platicando con doctores,
con eruditos y sabios.
Pero a sí yo no lo hallé.
Lo hallé en los caminos,
en el puerto entre los barcos,
lo encontré en las montañas
a los pobres enseñando.

Yo he buscado a mi Dios,
y fui incapaz de hallarlo
donde dicen que él está,
porque a él lo consagraron.

Él se encuentra por el mundo
a los pobres anunciando,
la Buena Nueva de Dios
y la esperanza llevando.

Yo encontré a mi Dios,
en un madero clavado,
a su lado dos ladrones
y su cuerpo lacerado.

Yo hallé a mi Dios
y lo hallé liberado,
de la muerte de los hombre
por su Padre rescatado.

Yo encuentro a mi Dios,
en el amor del hermano,
en el consuelo que llevo
al pobre y desamparado.

Yo he encontrado a mi Dios,
porque Él.
Él me ha enseñado a buscarlo.

Por: Antonio Rodríguez Sánchez | Mi Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)

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