Viernes, 07 de octubre de 2005

A las puertas de la Catedral de Burgos.
De vuelta del Camino de Santiago.
Solamente hemos estado en el Camino, desde el domingo día 2 al jueves día 6 de octubre, por razones de agenda de mi amigo Agustín.
La primera jornada, llegamos a Burgos a las 10,30 de la mañana en autobús y marchamos caminando hasta Hontanas. Unos 31 kilómetros de un sendero muy duro por la escasez de lluvias. El día era maravilloso y aunque al abandonar Bilbao llovía torrencialmente en el camino, lucia un sol espléndido. Hontanas, como siempre nos recibió con esa hospitalidad tan propia de los pueblos castellanos leoneses.

La torre de la iglesia de Hontanas, con el sol de la tarde.
La segunda jornada, nos llevó, de Hontanas a Fromista, en una caminata de 34 kilómetros. Estrené el nuevo albergue de Fromista, que aunque lo había visitado en otros Caminos, nunca me había quedado a dormir en él. Como el día anterior en Hontanas, los únicos españoles en el albergue, nosotros el resto franceses, ingleses, alemanes, y alguna que otra brasileña. Casi todos los peregrinos mujeres. Ya muy tarde, llegó nuestra amiga Isabel, una joven valenciana que habíamos conocido en Hontanas.

Eclipse solar, muy cerca de Puente Fitero.
El día soleado pero muy frío y unos nubarrones que nos hicieron pensar que se pondría a nevar en cualquier momento, casi nos ocultan el eclipse solar.

El Camino hacia Villasirga.
La tercera jornada, nos llevó de Fromista a Calzadilla de la Cueza, unos 37 kilómetros. El día soleado pero frío por la mañana. Nuestro caminar comienza por el andadero hasta Carrión pasando antes por varios pueblos, entre ellos Villasirga.

Con Santa Maria al Fondo
En Carrión paramos a descansar y reponer fuerzas para intentar cubrir los 17 kilómetros que separan este pueblo de Calzadilla de la Cueza.
El sendero del páramo entre Carrión y Calzadilla, está intransitable; es un martirio chino andar por él. Este sendero que sigue el trazado original de la calzada romana y que las autoridades, repararon hace unos tres años. Su nuevo firme hace insoportable el caminar por él, por su dureza, por la cantidad de diminutos cantos rodados que hay suelto y que van taladrando las plantas y los talones de los pies. Esto, hace insoportable el caminar por él.

Camino de Calzadilla
También ha desaparecido la famosa encina (La etapa de la Encina) aquella encina, que presidía el páramo por donde discurre el sendero. Un rayo justiciero acabó con ella para que no siguiese martirizando al sufrido peregrino en este duro trayecto del camino. Esta encina era casi un espejismo inalcanzable por la llanura del terreno y lo rectilíneo del sendero. Solo el poder contemplar una bandada de avutarda levantar el vuelo muy cerca de nosotros, dio un poco de relajo a nuestro duro caminar.
En Calzadilla, de nuevo casi solo nosotros de habla hispana, el resto franceses, inglese y alemanes. Era curioso a la hora de comer, las 3 de la tarde en el restaurante solo estábamos Agustín y yo, a las 7 de la tarde el albergue se encontraba totalmente vacío, solo nosotros nos encontrábamos en el mismo, el resto de peregrinos estaban en el comedor del restaurante.
La cuarta jornada, nos llevó de Calzadilla de la Cueza hasta el Burgo Ranero unos 40 kilómetros. Como en las jornadas anteriores la mañana era muy fría y el resto del día luce un sol que da calor al ambiente.
Hasta cruzar Ledigos, los peregrinos caminábamos por el andadero que se construyó siguiendo el trazado de la Nacional 120 y que, como todo el mundo sabe la Nacional 120, sigue el trazado de viejo Camino de Santiago. Pero cosa curiosa, al llegar a Terradillo de los Templarios, Agustín y yo, nos damos cuenta que el andadero que sigue el trazado de la carretera, está impoluto sin apenas huellas que nos indique que por él camina peregrino alguno. Vemos con extrañeza que los peregrinos extranjeros siguen el camino que va por entre las tierras de labor dando y dando vueltas, subiendo y bajando lomas, entrando y saliendo de los pueblos de Moratinos y San Nicolás. Esta ruta que yo recuerde, se abrió a partir del año 93 para evitar que los peregrino siguiéramos por el arcén de la carretera nacional en aquellos tiempos muy circulada hoy no tanto ya que paralela a ella existe una autovía. Esta senda entre las tierras de labor, alarga el camino en unos 3 kilómetros, sin razón aparente. No sé que sentido tiene el seguir esa ruta cuando el andadero que sigue la Nacional 120, está muy bien señalado, sin ningún peligro aparente ni real, es más corto ya que nos lleva directamente desde Terradillos a Sahagún, es más llano y mucho más cómodo de andar, al no existir en el mismo rodadas de vehículos agrícolas, arroyuelos que cruzar ni cantos rodados que se asiente en nuestros doloridos pies.

Los tres peregrinos
Hasta Sahagún el camino, como ya he explicado fue sencillo por el andadero, desde aquí hasta el Burgo Ranero, el camino está muy duro con mucha grava suelta muy molesta y muy malo de andar. Tan molesto y duro es este andadero, que veíamos a muchas peregrinas y que se salían de él y caminaban por los barbechos.
En el Burgo Ranero, recibimos una muy grata acogida por parte de Francisco joven hospitalero valenciano. Gracias.

En el Burgo Ranero
La quinta jornada, nuestra ultima en este Camino poco o muy poco varió de las jornadas anteriores, salvo la pena de tener que abandonar el Camino, cuando nuestros cuerpos y nuestros espíritus están tan integrados en el mismo.
Desde León retornamos en tren a Bilbao.
Esperamos poder reincorporarnos muy pronto al mismo en la capital leonesa.

En la Catedral de León
Por: Antonio Rodríguez Sánchez | Caminos de Santiago | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora de un prejubilado cuyas aficiones son: senderismo, mountain bike, fotografía, poesía. En definitiva LA VIDA con mayúsculas. Podréis encontrar otras publicaciones del autor en la Red, simplemente escribiendo rodriguezrodri en un buscador.
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