Lunes, 10 de octubre de 2005
Hoy día 10 de octubre, nos ha tocado recorrer, el maravillo ecosistema del Monte Santiago en el Puerto de Orduña ya en tierras burgalesas.
Este maravilloso bosque de hayas estaba exsuberante y nos recibió, con un bello paisaje lleno de tonos cromático de su tupido hayedo.
El día, aunque todos los pronósticos indicaban lluvia, la verdad es que hizo un sol maravilloso, con un poco de brisa.
Después de subir el siempre duro y exigente puerto de Orduña (en coche), nos adentramos por el sendero lleno de baches hasta la zona de aparcamiento, donde dejamos el coche y nos dispusimos a disfrutar andando del paisaje y del maravilloso día, al igual que de la agradable compañía de los amigos.

La Lobera.
Visitamos la cueva del agua, las excavaciones que tratan de sacar a la luz las ruinas del antiguo monasterio del siglo XI –XII, de Santiago de Langrériz. Desde este punto, nos dirigimos hacia el Salto del Nervión, no sin antes visitar la vieja y hoy recuperada lobera.
El Salto del Nervión de unos 300 metros con su mirador sobre la peña labrada (que impone). Desfiladero que permite el paso al joven río (más bien un arroyuelo) que desciende tranquilo y sin muchos sobresaltos, después del susto de saltar al vacío desde 300 metros, hacia el primer poblado vasco. Délica. (hoy está seco por completo)

Salto del Nervión.
Después de hacernos las fotos de rigor, nos encaminamos por el sendero del La Cortada (Antes camino pintoresco) hasta el mirador de Rubén. Otro punto singular, desde donde se disfruta de las bellas vistas sobre el valle de Délica y de Orduña, sin despreciar las vistas de los maravillosos y escarpados picos tales, como el del Txarlazo, El Pico del Fraile, El Tologorri, Solariega, etc.

En el Mirador de Ruben.
Desde este ultimo mirador, dirigimos nuestros pasos para adentrarnos en el hermoso hayedo y poder disfrutar del melódico sonido de la brisa entre las hojas de los árboles. Hojas que han perdido la suave textura y han adquirido el tono y el temple del inicio del Otoño. Muchas de las mismas, caían sobre nuestras cabezas al caminar por medio del bosque. Recorrimos una gran parte del mismo admirando los bellos ejemplares de hayas, algún que otro roble y enormes espinos blancos que han crecido al amparo de las hayas, al igual que robustas hiedras que crecen pegadas al tronco de las hayas y los robles haciendo de la vida de estos el sostén de su propia existencia y claro está, muriendo con ellos cuando son derribado por la nieve, por la vejez, etc.

En el hayedo.
También pudimos ver las impresionantes bocas de las profundas simas que pueblan el suelo del extenso hayedo. Hay que tener mucho cuidado al andar entre el hayedo si nos salimos del las rutas marcadas, las hojas caidas de las hayas tapan pequeñas bocas de profundas y peligrosas simas.

Boca de la sima
Una vez finalizada la jornada, degustamos nuestros bocatas y volvimos a Bilbao, después de haber disfrutado de otro lunes maravilloso.
Sirvan a modo de aval, las siguientes fotos de muestra.
Por: Antonio Rodríguez Sánchez | Senderismo Rodriguezrodri | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora de un prejubilado cuyas aficiones son: senderismo, mountain bike, fotografía, poesía. En definitiva LA VIDA con mayúsculas. Podréis encontrar otras publicaciones del autor en la Red, simplemente escribiendo rodriguezrodri en un buscador.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com