Domingo, 13 de noviembre de 2005
XIX Certamen de Poesía Pucela 2.005.
Ayer día 12 de Noviembre, recibí en un entrañable acto la Mención de Honor, correspondiente al segundo puesto en el XIX Certamen de Poesía Pucela 2.005.
El acto aunque sencillo fue entrañable. Estaba presidido por el presidente del Centro Vallisoletano de Baracaldo, por los miembros del jurado del premio y, como invitados, el Señor alcalde de Valladolid, el Señor alcalde de Baracaldo, la Señora Concejala de Cultura de Ayuntamiento de Baracaldo.
Dos veces me he presentado a este certamen y dos veces he quedado en segundo lugar. La verdad es que la obra que ha ganado el Certamen este año, es la justa y merecedora ganadora, aunque la verdad es que tenía alguna esperanza de ganar.
Al despedirme del presidente, de los ediles y de los miembros dell jurado, todos y cada uno de ellos, me dijeron que les había gustado muchísimo mi obra y Rosa, la persona que declama la obra ganadora, (maravillosamente) me dijo que esperaba un día muy cercano poder recitar un poema mío en dicho acto.
Gracias a todos por estas palabras de ánimos que hace que cada día sigamos plasmando nuestros pensamientos en formas de versos con más o menos acierto y estilo.
Nota: El tema, como siempre tenía que ser Valladolid en todo sus conceptos.
Mención de Honor
Valladolid paleta de mil colores.
Blanco armiño color de pureza y nieve.
Gris que todo difumina,
que todo oculta y envuelve.
Rojo tierra, color de tu campo inerte.
Verde florido, color de vida y de suerte.
Azul color de cielo, color de días y noches.
Pardo es color de tu campo vacío,
color de tristeza y muerte.
Valladolid:
Déjame que yo te pinte
en un lienzo resistente,
que sobre él plasme yo,
tus mil colores latentes.
Te pintaré yo de blanco,
blanco de pureza inocente.
Blanco es ese el color de la escarcha
y de la esponjosa nieve,
Nieve, que en los inviernos te envuelve.
Nieve que sacia la sed
de tus campos tan ardientes.
Nieve, que da caudal a tus ríos despertándolos,
en los remansos que duermen.
Blanco, que te viste de pureza
y de belleza inocente.
Te pintaré yo de gris,
gris plomizo envolvente,
gris tupido casi inerte.
Gris quedo, dormido, muerto.
Gris espeso, gris presente.
Gris que descansa sobre ti
y tú su peso no sientes.
Gris que te da la bruma impávida,
bruma que te acompaña en tu suerte.
Te pintaré yo;
¿De qué colores te pinto?,
Si yo no tengo la suerte,
de tener en mi paleta
esos colores tan vivos,
que tú en primavera sientes.
Te pintaré yo de verde,
verde de curso de río.
Ríos, que son muchos los que tienes.
Verde de fértiles vegas,
esos que son verdes fuertes.
Verde de un verde radiante,
por la alegría que tiene,
el verde del verde pámpano,
que por tu suelo se extiende.
Verde de verde pino,
que es el verde de siempre.
Verde de verde florido,
verde del cereal
que en tus besanas verdece.
Te pintaré yo de oro,
color del erario que tú tienes.
Oro, es el color de tus campos
cuando maduran las mieses.
Te pintaré de un color pardo oscuro
con tonalidades fuertes.
Pardo con el tono rojizo
de una tierra, agradecida y fértil.
Pardo con tonos negros,
el negro de las cepas
que en tus campos ya duermen.
Pardo con rayas en grises,
formaciones que en tus riberas y vegas,
montan su guardia perenne.
Pardo con pecas en verde,
verde de los pinos verdes,
esos pinos que lo son;
de las besanas edenes.
Pardo con lunares móviles,
del color de las merinas,
que por tus lomas se pierden.
Te pintaré, te pintaré
si es que mi paleta tiene,
del color del frío invierno,
color de niebla, de lluvia,
blanco color de la nieve.
Te pintaré del color de primavera,
colores de esa alegría que sientes,
cuando se llenan tus campos de color,
y en él la vida se vierte.
Te pintaré del color del estío.
Pintaré, su madurez
y el sudor de buena gente.
Pintaré sus ilusiones
y la esperanza que tienen; puesta,
en lo que en tus tierras crece.
Te pintaré yo de otoño,
los mil colores que tiene.
Pintaré tu paisaje cambiante,
su melancolía latente.
¡Valladolid, perdóname!.
No haber sabido pintar los mil matices que tienes.
Mi paleta es muy sencilla y carece de colores.
No puedo pintar tu suerte.
Mi pluma es muy ignorante,
no tiene saber ni puede.
No puedo describir tu ambiente.
Mi vista está cansada
y mi daltonismo es fuerte.
Tus colores son; para la vista suerte.
Por: Antonio Rodríguez Sánchez | Mi Poesía | Comentarios (0) | Referencias (0)
Bitácora de un prejubilado cuyas aficiones son: senderismo, mountain bike, fotografía, poesía. En definitiva LA VIDA con mayúsculas. Podréis encontrar otras publicaciones del autor en la Red, simplemente escribiendo rodriguezrodri en un buscador.
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